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Capítulo 1
Hola, me llamo Lauren, tengo 17 años y soy hija única de Michael Higgins, es decir, el dueño de Universal Music y como consecuencia, su única heredera. A muchos os debe parecer que esto es una pasada, y la verdad??? Si lo es, pero tiene sus inconvenientes. Tienes la oportunidad de conocer a muchos famosos, pero te das cuenta que era mejor no haberles conocido porque da asco lo falsos que llegan a ser algunos. Te invitan a las mejores fiestas, ¿mejores?, sin comentarios. Sales en muchas revistas, pero resulta que la mayoría de las cosas que dicen sobre ti es mentira, así que es mejor no salir en ellas. Puedes comprarte lo que te apetezca, pero sabes que para eso tus padres tienen que pasarse el tiempo todo metidos en un oficina o en viajes de trabajo, conclusión: nunca les ves. Y para colmo, eres la más popular del instituto, pero nunca sabes si la gente se te acerca por amistad o por interés. Ser heredera de una gran fortuna, en ocasiones es un asco!!!!
Este es un fragmento del famoso diario que publicó Lauren Higgins en su blog. ¿A qué famosos se refiere? ¿Qué opinan sus padres del diario? ¿Y sus amigos? Lo sabremos en el próximo número. Estate atento!
Revista, Vanity Fair
Narra Lauren
Hacia tres días que me habían robado mi diario y en su lugar me dejaron una nota que no se porque extraño motivo no me atreví a leer. Tras leer este artículo en Vanity, resolví leerla, quería saber si había en ella alguna posibilidad de saber quien había entregado mi diario a la prensa. Me decepcionó mucho ver que solo había una dirección y una hora apuntadas (128 East Avenue, Oxford, OX4 9XP a las 20:00). Eran las 19:15 cuando miré el reloj, así que me puse de camino a aquel sitio, no sabia que encontraría allí, ni siquiera sabia si encontraría algo, pero la curiosidad me podía.
Llegue justo a tiempo, esperé un rato y me dispuse a llamar, pero enseguida me di cuenta de que la puerta estaba abierta. Busqué en parte de debajo de la grande y bella casa, pero no encontré a nadie. Subí las escaleras y vi una puerta medio abierta al final del pasillo de la cual provenía un murmullo, me acerqué silenciosamente a ella y me paralicé por completo ante aquella escena. Una de mis mejores amigas tirándose a mi novio, eso sí que no me lo esperaba. Al recuperarme de mi sorpresa, aplaudí para llamar la atención. Ahora tenía sus ojos clavados en mí y en sus rostros una expresión de sorpresa.
Xxx: Lauren!-Dijeron a unísono, él angustiado y ella con tono irónico.
Christian: Te juro que no es lo que estás pensando! –Lo dijo empleando un tono que en muchas otras ocasiones me hizo perdonarle, pero de esta vez no podía.
Ana: Yo, yo…lo siento mucho -Dijo fingiendo estar avergonzada -Yo no quise…. -La hice un gesto para que se callara, no quería saber nada, no quería oírla.
Yo: Déjalo! Seguid a lo vuestro! Haced lo que queráis, me da igual -Pronuncié estas palabras con indiferencia, sin mostrarles ni un poquito de tristeza, pero sabía que mi barrera no soportaría mucho más y no podía permitir que me viesen llorar. Salí de aquella casa lo más rápido que pude y una vez en la calle me eché a correr, pero justo en la esquina me choque con alguien. Temí que alguno de ellos me pudieran alcanzar.
Narra Tom
Estaba muy cansado, habíamos pasado el día entero en el estudio y me apetecía despejar la mente un poco, dar una vuelta. Me puse la capucha y salí del hotel sin que nadie se diese cuenta; de lo contrario, estaría obligado a llevar a alguno de los guardaespaldas conmigo. Estuve caminando durante bastante tiempo, pensando en lo increíble que era poder andar por aquellas calles sin que nadie me reconociese. Cuando quise volver al hotel, me di cuenta de que no tenía ni idea de donde estaba; pensé en llamar a Bill, pero no me apetecía nada escuchar su típica charla. De repente me choque con alguien, me alarme al pensar que podrían haberme descubierto.
Yo: Lo siento mucho. -Dije sin levantar la cabeza.
Xxx: No se preocupe, la culpa es mía. -Tampoco alzó la vista, me sentí más aliviado. Iba a seguir mi camino cuando una ronca voz rompió la tranquilidad de aquel lugar.
….Lauren ….Lauren….Perdóname….Por favor…Perdóname – Era voz de un chico, gritaba y lloraba.
Xxx: Por favor, ayúdame!!! –Dijo, aguantándome el brazo. Vi como aquello enormes y llorosos ojos verdes me miraban suplicante y no se porque motivo, accedí.
Yo: Que quieres que haga???? -Mi voz sonó preocupada.
Xxx: Ponte delante mía, como se estuviéramos hablando y de forma que quien venga de la derecha no pueda verme, por favor!!!
Yo: Vale, es fácil. -Hice lo pedía…
….Lauren…Te juro que lo siento…- Volvió a gritar el chaval, pero de esta vez le pude ver; era moreno, iba vestido con apenas una toalla alrededor de la cintura. Me parecía una situación un tanto rara. La chica que tenía delante se pego a mí al ver que el chaval se acercaba, poco después suspiró al darse cuenta de que él ya se había marchado. Yo estaba muy confundido, sentía como se estuviera en un lugar equivocado a la hora equivocada.
Xxx: Muchísimas gracias -Se separó nerviosamente de mí- Me llamo Lauren, supongo que ya te habías dado cuenta -Su voz sonó entre divertida y avergonzada, Se quitó la capucha dejando caer por sus hombros una larga y lisa melena morada, me tendió la mano en forma de presentación. Era realmente guapa, se me hacía haberla visto antes.
Yo: Ah…De nada…No fue nada. -La cogí la mano- Un placer conocerte. -Me miraba extrañada
Lauren: No me dices tu nombre???-Dijo sin más. Me pareció raro que no me conociera pero sonaba sincera.
Yo: Lo siento, Xd. Me llamo Tom.
Lauren: Pues, muchas gracias por todo Tom. Me tengo que ir.
Yo: Bueno, adiós. -Me sonrió y se fue- Oye!!! –Grité. Ella se paró y miró hacia atrás- Me acabo de acordar que estoy perdido. Me puedes ayudar???
Lauren: A donde quieres ir ???
Yo: Al Ambassador’s hotel – Me miró sorprendida y no entendía porque.
Lauren: Al final de esta calle. -Señaló la que teníamos delante- Giras a la izquierda y encontrarás tu hotel. – Ahora sí entendía porque me había mirado así antes.
Yo: Así de fácil???- Me sentía estúpido.
Lauren: Sí, así de fácil.
Paró un taxi y se fue. Seguí mi camino, pensando como podía ser tan tonto, creía haber andado kilómetros y seguía en el mismo sitio. Por fin llegue al hotel, estaba agotado, pero me sentía feliz.
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tu hii ii zta chido tu hii por qe tambn
te guzta th ami me facina ja
bueno zpero qe me regrezez el comentario va
bueno me voii biie